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Un caballo de Troya - con muchos kilos de más - intentó atravesar - la puerta azul del caserón - que ya casi se desmoronaba - con un solo suspiro.

Caballo de Troya


Un caballo de Troya

con muchos kilos de más

intentó atravesar

la puerta azul del caserón

que ya casi se desmoronaba

con un solo suspiro.

La montura

se le trabó en el vano

y se quedó atascado ahí

toda la noche.

Sus ancas inmensas

daban a la calle de pedregullo oscuro.

Su cabeza magnífica

husmeaba el interior sin techo

y escaleras arriba espiaba

una luna esquiva

que le iluminaba la debilidad:

No poder entrar,

no poder salir.

-

Sus ocupantes

intentaron descender,

fueron resbalando por su pelaje

como de un tobogán del cielo a la tierra.

Unos se fueron hacia la calle

y su oscuridad,

otros hacia la casa vacía

y a punto de desfallecer.

Todos desprotegidos por igual,

abatidos por el fracaso

de no poder atravesar la puerta

de no haber llegado antes,

cuando todavía era de día,

cuando la casa todavía tenía techo.

Susana Ferrer

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